Club del Divorcio

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    Director:    Lic. Alejandro Mena

 

 
 
Consejería Telefónica              Salve su Matrimonio

    ¿Esta derrumbándose su matrimonio? No se asuste. Aunque su pareja le haya dicho "esto se acabó" hay mucho que usted puede hacer para rescatar su matrimonio. Le vamos ayudar. Aquí tenemos de inmediato algunos consejos.

     1. Respire Profundamente.

Sabemos que éste es un momento muy difícil en su vida. Pero le vamos ayudar con un plan para que salve su matrimonio y se sienta bien de inmediato. Usted necesita la ayuda de un Consejero, si:

  • Su matrimonio esta en problemas y usted quiere recuperar a su pareja.

  • Usted esta a punto de firmar el divorcio, o esta ya tramitando el divorcio.

  • Usted y su cónyuge viven en la misma casa, pero emocionalmente desconectados.

  • Si se encuentran viviendo separados y tiene poca comunicación con su pareja.

  • Ha habido infidelidad u ofensas.

  • Discuten frecuentemente por lo mismo como sexo, dinero, falta de comunicación, amigos, suegros, familiares, religión, malas atenciones, convivencia familiar, etc. etc.

     2. Deje de estarle exigiendo a su pareja que luchen por salvar su matrimonio.

Es natural el estarle diciendo a su pareja que ya dejen de pelear y que traten de solventar todos los problemas, para que no se destruya su matrimonio. Y parece ser que entre más le dice, más empeoran las cosas. Por eso lo primero que debe de hacer es dejar ya de insistirle, suplicarle, reclamarle, llorar, o apresurarle enviándole flores y tarjetas. Con ello usted esta empujando a su pareja a que salga de la casa.

     3. Existen mejores caminos, para recuperar a su pareja.

La gente que logra el éxito en la vida, no trabaja duramente sino inteligentemente. No es que usted no haya trabajado arduamente para recuperar su matrimonio. Es que no ha hecho las cosas correctas para recuperar a su pareja. Su Consejero exactamente le ayudará a que realice los pasos correctos para recuperar el amor de pareja. El Consejero es solamente para Usted, no necesita pedirle a su pareja que hable también con su Consejero. Cambiando su manera de actuar, aprehenderá como mejorar la relación, sin necesidad de El o Ella . 

 

VEAMOS LO QUE LE PUEDE SUCEDER SI NO BUSCA RÁPIDAMENTE NUESTRA AYUDA.

EL DIVORCIO

I.                   Introducción

II.                 El Divorcio. Vivencia devastadora.

III.              Las Causas del Divorcio

IV.               Lo que un Divorcio acarrea

V.                 La Recuperación

VI.               El Futuro

VII.            Como Evitar el Divorcio.

 

      Es indiscutible que entre hombre y mujer existe una atracción natural a vivir en pareja. Pero la relación de pareja no es fácil. La convivencia exige superar un sinnúmero de dificultades. Ante los problemas cotidianos y las crisis que aquejan a las parejas, éstas tienen la opción de luchar para resolver sus problemas y mejorar su relación, no hacer nada y seguir igual, o separarse para buscar iniciativas diferentes.

¡El divorcio nunca es una solución fácil! Nadie forma una pareja para luego tener el "gusto" de separarse o divorciarse. Sin embargo, las estadísticas sobre divorcios y separaciones aumentan día a día. Este problema amerita una cuidadosa reflexión ya que representa un fracaso en la vida. Un fracaso que afecta y condiciona la vida de muchas personas.

 

INTRODUCCIÓN

Las estadísticas sobre divorcios y separaciones aumentan día a día. Este problema amerita una cuidadosa reflexión ya que representa un fracaso en la vida. Un fracaso que afecta y condiciona la vida de muchas personas. Un fracaso del que cuesta recuperarse para seguir adelante en la vida.

El divorcio no es la mejor solución a los problemas en la pareja. Sin embargo, cuando en la relación de pareja ya no existe posibilidad de reconciliación, es necesario emprender de la mejor manera posible el camino de la separación. Un camino que, con el perdón y la fortaleza que proviene de la confianza en Jesucristo, se transita con hidalguía; manteniendo la esperanza de lograr una mejor calidad de vida.

 

EL DIVORCIO VIVENCIA DEVASTADORA

Hombres y mujeres, al comentar su experiencia frente al divorcio, coinciden en que es una vivencia devastadora y una mezcla contradictoria de sentimientos. Inseguridad, temor al futuro, angustia, falta de confianza en uno mismo y en otros; resentimiento, dificultad para concentrarse en lo que se está haciendo, y hasta vergüenza de lo ocurrido, son algunos de los sentimientos que aparecen ante un divorcio.

"Son muchas las parejas que no tienen en claro qué es y qué involucra el amor."

El divorcio pone fin a una relación que tiempo atrás era motivo de felicidad. Esto provoca una crisis; y toda crisis necesita ser vista como una situación que requiere solución y recuperación.

Nadie pierde años de su vida sin hacerse algún tipo de cuestionamiento. Los protagonistas de un divorcio, que tienen cierto respeto por sí mismos, se interrogan siempre sobre lo que pasó. Lo más común es que la gente se pregunte por el divorcio cuando en realidad debería preguntarse por el matrimonio. Y esto equivale a preguntarse por el amor.

Lamentablemente son muchas las parejas que no tienen en claro qué es y qué involucra el amor. El amor se construye sobre la base de un compromiso, del conocimiento, de la entrega, y de la fidelidad. Amar es comprometerse. Esto implica conocer a la otra persona. No sólo sus opiniones, sino también sus sentimientos, creencias y reacciones. De ahí la importancia que tiene el noviazgo en la formación de una pareja. Este conocimiento permite decidirse responsablemente por la entrega o no a la otra persona.

Ante un divorcio es importante reflexionar acerca del matrimonio, pero más importante aún es reflexionar acerca del amor, la base sobre la que se edifica esta relación.

LAS CAUSAS DEL DIVORCIO

Cada matrimonio es diferente y cada uno que termina en divorcio lo hace debido a una combinación de causas muy particulares y circunstanciales. Las siguientes causas son sólo ejemplo de algunas influencias que pueden llevar al divorcio.

"Cada matrimonio... que termina en divorcio lo hace debido a una combinación de causas muy particulares..."

Infidelidad sexual, adulterio. A pesar de que tanto las leyes civiles de la mayoría de los países como también las leyes de Dios permiten el divorcio en estas circunstancias, nunca debería descartarse la posibilidad del perdón y la reconciliación. Esto resulta muy difícil porque la parte "inocente" por lo general se siente rechazada, herida; y se le hace muy difícil confiar en que su cónyuge en el futuro no lo volverá a hacer.

Actitudes inmaduras. La inmadurez incluye características tales como falta de voluntad para asumir y mantener responsabilidades, tendencias de dominio, exigencias de atención y cuidados permanentes, y una visión egoísta de la vida que insiste en "ser libre para hacer lo que se quiere, y cuando se quiera". Tales actitudes estimulan el conflicto y dificultan las tentativas de resolver los problemas y evitar el divorcio.

Influencias sociales. En la actualidad el divorcio tiene mayor aceptación social. Las barreras legales para el divorcio fueron derribadas, la iglesia se tornó más permisiva, los medios de comunicación promueven la infidelidad, y muchos han optado por no respetar la santidad y permanencia de la unión matrimonial. Estas actitudes se combinan y hacen del divorcio la opción más viable cuando surgen las tensiones conyugales.

Abuso físico y/o psíquico. El abuso sexual, físico o psicológico de los niños, o de alguno de los cónyuges, son cuestiones que lamentablemente se dan en la familia, y que pueden llevar a responder con más violencia, o con la separación.

Diferentes tensiones. Cualquier tensión, cuando es lo suficientemente grave, puede provocar desavenencias en el matrimonio que conduzcan hacia el divorcio. Las exigencias de una profesión que requiere mucho tiempo, el alcoholismo, el abuso de estupefacientes, la crisis de la media vida, la falta de dinero, el aburrimiento, las inflexibilidades y el resentimiento, pueden crecer con el paso de los años, y llevar al divorcio.

LO QUE UN DIVORCIO ACARREA

"Legalizar la situación... puede resultar doloroso, costoso... Pero, resulta imprescindible para evitar problemas futuros."

Jim Smoke identificó tres etapas por las que atraviesan los divorciados, que se superponen. En primer lugar la fase del choque en que la persona reconoce que algo está sucediendo. El matrimonio, que comenzó con optimismo y felicidad, se ha tornado vacío. Cada persona, ante este choque, reacciona de manera distinta. Hay quienes evitan hablar con los demás, mientras que otros hablan de los detalles con todo el mundo. Algunos se esconden, otros se ocupan en miles de actividades para olvidar el problema.

La segunda etapa es la fase del ajuste. Esta incluye elaborar el duelo. Hablar de los tiempos buenos y felices, como también de las experiencias negativas, con marcados sentimientos de autocompasión y culpa. Finalmente, se van reuniendo los fragmentos para adaptarse lentamente al hecho de vivir sin pareja.

La tercera etapa es la del crecimiento. En esta etapa se enfrenta la nueva condición de vida, se toma tiempo para la reflexión, se conoce a otras personas, se resiste a la tendencia de culpar a otros o a sí mismo de lo ocurrido, se lucha contra la autocompasión y se hacen planes realistas para el futuro. Llegado este momento es importante estar en paz con uno mismo y con Dios y tener en claro qué es lo que Dios desea para nosotros.

Los asuntos legales. Es importante legalizar la situación. Especialmente en cuanto al nuevo estado civil, la responsabilidad legal de los hijos, y los bienes materiales. El proceso puede resultar doloroso, costoso y consumir mucha energía y tiempo. Pero, resulta imprescindible para evitar problemas futuros.

En este aspecto es aconsejable tener una asesoría legal de confianza. Sobre todo, buscar un abogado que tenga respeto y estima por el matrimonio. Si se consigue esta asesoría, seguramente se minimizará la hostilidad entre los cónyuges.

Los bienes materiales. La formación de la pareja implica la adquisición de bienes y la mutua responsabilidad de cuidarlos. El divorcio obliga a repartir los mismos de acuerdo con los arreglos legales correspondientes. Muchas veces estos bienes tienen más importancia de la que se quiere admitir. Muchos abogados y jueces afirman que los mayores pleitos ocurren cuando se discute la división de los bienes.

Fuentes de ingreso. Si bien la mujer divorciada es la que sufre más este problema, el hombre divorciado también tiene la carga de cumplir con las pensiones para sus hijos, además de otras obligaciones. En el caso de que existan deudas, o créditos por pagar, al separase estas pueden resultar agobiantes.

Los hijos. Los hijos son víctimas del divorcio. Aun cuando no lo saben expresar, habitualmente están dolidos y confundidos porque se convierten en una especie de mercancía negociada entre los padres. Muchas veces sufren en silencio porque piensan que mamá y papá se separaron por algo que ellos hicieron.

"Los hijos... sufren en silencio porque piensan que... se separaron por algo que ellos hicieron."

No es bueno ocultar el divorcio a los hijos. No es conveniente borrar el rastro del cónyuge ausente. Tampoco ayuda no hablar sobre el tema o dar rodeos. Otro aspecto malicioso es deshonrar abiertamente al cónyuge ausente. Si a estas actitudes se agrega la acusación al niño de parecerse al cónyuge ausente, lo único que se consigue es que lo tenga presente siempre en su mente, como un fantasma, temido o idealizado.

Es frecuente que entre los padres exista una competencia para "comprar" el amor de los hijos, con regalos, dinero, paseos. Esto, en vez de ayudar a los hijos a superar la confusión que produce el divorcio, la empeora. También es común que los hijos traten de conseguir de un padre lo que no consiguen del otro. Suelen producir enfrentamientos entre los padres para intentar manipularlos. De hecho, así como los hijos quieren a sus padres, también existen rivalidades con ellos que se manifiestan y acentúan con la separación.

Es importante que los padres logren, al menos, una mínima relación de diálogo y colaboración, centrada en los hijos. Los hijos sólo pueden crecer armónicamente e ir aceptando, con el tiempo, la separación de sus padres si estos mantienen una relación de mínimo equilibrio. Es fundamental, después de la ruptura, que el padre esté muy presente en la vida de sus hijos.

Es fundamental no separar a los hijos de las familias de origen de los padres. Si esto ocurre, a la pérdida que implica la ausencia de uno de los padres en la casa, se suma a la falta de contacto con abuelos, tíos y primos, que sirven de sostén a la debilitada estructura familiar.

LA RECUPERACIÓN

"Generalmente resulta difícil superar el sentido de culpa por haber destruido un matrimonio..."

El divorcio produce reacciones más fuertes de lo que muchas personas están dispuestas a admitir. Pero el retorno a la normalidad de la vida ocurrirá con mayor facilidad cuando la persona esté dispuesta a: Reconocer lo sucedido. Asumir su parte de responsabilidad en los hechos. Reconocer que toda crisis puede ser una oportunidad para crecer y superarse.

Existen una serie de sentimientos que surgen con el divorcio. Es importante una recuperación que permita expresar los sentimientos, analizar de dónde provienen, y superarlos de la mejor manera posible.

El enojo. Muchas personas, después del divorcio, se sienten enojadas y llenas de tristeza. Una de las maneras de hacer morir el enojo es aplicar a la situación los principios de la oración de la serenidad: "Dios, concédeme la serenidad para aceptar aquellas cosas que no puedo cambiar; el coraje para cambiar aquellas cosas que puedo cambiar y la sabiduría para reconocer la diferencia".

La confianza en Jesucristo da un enfoque positivo a la vida, los errores y defectos tienen perdón, y la reconciliación es una práctica que permite una libre y agradable interacción con el entorno.

La tristeza. La tristeza que se presenta durante mucho tiempo y no disminuye su intensidad es una señal de que algo no está bien en el proceso de superación del divorcio. Algunas personas se sienten tristes como parte de la culpa que sienten por la finalización de su matrimonio. Pero la tristeza prolongada puede ser un mecanismo de defensa para protegerse en las relaciones con otras personas.

La culpa. Generalmente resulta difícil superar el sentido de culpa por haber destruido un matrimonio, contribuido a la desintegración del hogar, o haber puesto en peligro la felicidad de los hijos.

"La soledad es un estado de ánimo que puede estar influenciado por una ira interna... si no se resuelve el problema se perjudican los intentos de nuevas amistades."

Si bien el divorcio es algo común y aceptado socialmente, no deja de ser el resultado de algo que se rompe, quiebra. La persona divorciada, consciente o inconscientemente, sabe que ha hecho algo equivocado, que ha cometido un error en lo que respecta a su matrimonio.

Dios puede restaurar la integridad que se quiebra con el divorcio. Él lo hace por medio del perdón. Una y otra vez, Dios trata con las fallas de los seres humanos y los perdona. Esta es también la solución que ofrece al hombre y la mujer divorciados. Perdonarlos, quitarles la culpa por la mala relación que fue su matrimonio. Lo que queda es empezar a vivir otra vez, libres de culpa, cuidadosa y confiadamente.

La soledad. Los expertos afirman que la soledad es un estado de ánimo que puede estar influenciado por una ira interna. Las razones de este fuerte disgusto pueden ser diversas; pero si no se resuelve el problema se perjudican los intentos de nuevas amistades. Se recomienda el desahogo, ya sea con alguien que ayude a la persona a expresarse. También la persona puede desahogarse ante Dios, exponiendo los más profundos sentimientos. Dios nunca nos rechaza, aún si lo que tenemos que decir está lleno de ira y confusión. Este ejercicio de confesión y desahogo es parte del importante proceso de sanar heridas del pasado.

¿EL FUTURO...?

En cierto sentido el divorcio le permite a la persona volver a ser una persona soltera. Sin embargo, aún cuando es dueña de su vida, tiene nexos familiares y responsabilidades que no puede eludir.

Si la persona no ha sabido o no ha querido resolver antiguos problemas, empezará cualquier situación nueva con una "carga". Es importante tomar tiempo y ordenar los sueños, ideas y metas.

Los cambios. Los arreglos de dónde vivir, el presupuesto, conseguir un trabajo, hacer una agenda personal con las personas que pueden brindar los servicios esenciales, y decidir como hablar acerca de lo que sucedió, son algunas de las necesidades más urgentes. La persona divorciada tiene un límite de energía, recursos y tiempo para lidiar con todos los cambios que produce una separación. Para adaptarse saludablemente es preciso establecer prioridades, ya que el dinero y el tiempo deben ser medidos para todas las cosas.

"Las personas divorciadas que comienzan una nueva relación no lo hacen desde la nada..."

La vida diaria y los sentimientos. Es importante estar al tanto de cómo se reacciona ante las tareas cotidianas del hogar, en relación con otras personas (en especial con los hijos) y en cuanto a las propias necesidades de perdón, aceptación y afecto. Cuando se pierde fácilmente el control, se desespera rápidamente o se deprime mucho, es hora de hacer algo al respecto y buscar ayuda. Una buena idea es analizar la forma de comer, dormir, cuidar el cuerpo, hacer ejercicio, relajarse y la forma de resolver los problemas. A veces es fácil descuidar estas cosas que parecen insignificantes, pero son la columna vertebral del diario vivir.

Sí la persona divorciada necesita mudarse a la casa de sus padres. Esta puede ser la oportunidad de renovar una amistad más profunda con ellos. Si vive sola es aconsejable fortalecer los lazos con amigos, sin abusar de ellos. Afianzar los lazos con los hijos; dedicarles tiempo y mucho afecto.

Un nuevo matrimonio. Las personas divorciadas que comienzan una nueva relación no lo hacen desde la nada. Las experiencias vividas, buenas y malas, influyen en la nueva relación.

Generalmente después de un fracaso sentimental o una separación existen dos tipos de reacciones comunes. Tapar todo con otra relación, meterse enseguida en otra historia. O encerrarse bajo siete llaves y negarse a arriesgar otra vez, por miedo a equivocarse nuevamente.

Tapar una separación con otra relación evidencia inestabilidad emocional. La persona que llega no es elegida por lo que es y lo que vale. Las relaciones con esta base tienen escasas oportunidades de perdurar. Si luego de un divorcio no hay un tiempo para la aceptación y el aprendizaje de los errores cometidos, resulta casi imposible formar una pareja estable que llegue al matrimonio.

Es aconsejable que la persona divorciada se tome un tiempo razonable antes de iniciar otro vínculo de convivencia. Un tiempo para aprender a vivir en soledad, para independizarse, para demostrarse a uno mismo que es autónomo, para no ser devorado ni devorar a la nueva pareja.

Existen personas que están paralizadas por el resentimiento, la desconfianza y el miedo de volver a fracasar. Generalmente quienes se quedan en esta postura desconfiada no advierten, o reconocen, que tuvieron parte en el fracaso de la relación anterior. Culpan de todo al otro, no ven sus propios errores, y se pierden la posibilidad de formar una nueva pareja. Siguen esperando todo de los otros, sin tomar una postura activa.

Algunos puntos a tener en cuenta para formar una pareja nueva y estable son: Capitalizar la ventaja que significa una segunda vez, ya se tiene más claro lo que se quiere y lo que no se quiere. Tener claro en qué se falló y qué provocó la crisis matrimonial anterior. No pretender formar una familia de la noche a la mañana. No pedirle al otro que cubra huecos anteriores u ocupe papeles que no le corresponden.

"El divorcio nos muestra lo falibles que somos los seres humanos y cuanto necesitamos reflexionar y buscar la sabia orientación de Dios."

Si hay hijos de por medio. La mejor manera de enfrentar a los hijos con lo que se va a producir es el diálogo. Cuando ya se tomó la decisión de formar una nueva familia, es preciso comunicarle esto a los hijos; y hacerlo con la firmeza de un adulto que ha meditado profundamente y ha llegado a una decisión importante, no de quien pide permiso. Los hijos tienen que tener bien en claro que la autoridad la tienen sus padres.

Luego de esta información, el segundo paso es la invitación de la nueva pareja y las presentaciones de rigor. Esta formalidad es muy efectiva para iniciar bien una relación de estas características, ya que los hijos no se sienten pasados por alto en el desarrollo. La tercera parte del proceso es la salida todos juntos, sin esperar, por supuesto, que todos se lleven bien con todos y no haya caras de pena.

No hay que precipitar las cosas. Hay hijos que presentan verdaderas batallas al nuevo cónyuge, y otros que lo aceptan amigablemente. Los hijos deben sentir que en esta nueva pareja van a ser respetados, que sus necesidades y sentimientos van a ser tomados en cuenta.

La relación con Dios. Todos tenemos la necesidad de entender la razón de nuestra existencia y contar con una orientación superior a nosotros mismos.

Dice la Biblia: "El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados."

El amor de Dios genera perdón y armonía en la pareja y en la relación entre padres e hijos. Su amor permite y favorece una buena comunicación. La confianza en el amor perdonador de Dios quita todo temor, y abre las puertas al crecimiento.

CÓMO EVITAR EL DIVORCIO

A continuación presentamos sugerencias para fortalecer los matrimonios y así evitar el divorcio.

- Fortalecer el amor. La mejor manera de construir matrimonios fuertes y evitar el divorcio, es basar las uniones matrimoniales sobre los principios bíblicos del amor, la dedicación y la comunicación.

- Realizar un auto análisis. Siempre es importante mirar primero las faltas propias antes de señalar las ajenas. Es saludable pedir la asistencia a un consejero que nos ayude en la percepción total de nuestra persona.

- La reconciliación. Antes de decidir separarse, todo cónyuge tiene la responsabilidad de hacer todo lo posible para evitar el divorcio y construir un matrimonio satisfactorio. Si tanto el marido como la esposa están dispuestos a esforzarse para resolver los conflictos y mejorar su relación, es muy posible evitar el divorcio.

- La orientación de Dios. La confianza en Dios permite tener otra perspectiva de la vida. Una perspectiva basada en el amor, el perdón, la renovación interior y la esperanza. A medida que los cónyuges crecen espiritualmente podrán relacionarse mejor, superar juntos los problemas y entonces evitar el divorcio.

 

 

 

EL DIVORCIO en matrimonios, familias, pueblos, empresas e iglesia

Objetivo del estudio: Evitar todo inicio de división y promover la unidad

Cita base del estudio: Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. 25 Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.(Marcos 3:24-25) 

En su defensa contra las opiniones de los escribas, Jesús enseña un principio bíblico fundamental en estos dos versículos, que tiene mucho que ver con una actitud muy socorrida y que arruina todo a su paso: el divorcio. Este es nuestro tema del día de hoy.

El divorcio es una epidemia moderna, debida a varios pecados humanos como el egoísmo, los celos, y la envidia. Sólo que divorcio no solamente califica a lo conyugal, porque hay otras clases, por ejemplo, entre los grupos humanos, sean pueblos, asociaciones, o empresas, en el matrimonio, en la familia y aún en la Iglesia de Jesucristo

¿Qué elementos desasocian las relaciones humanas? egoísmo, celos, envidia. Imperfecciones propias de gente que nunca alcanza a medir las consecuencias de una división y que a sabiendas de que es un pecado grave, las comete.

¿Qué es el divorcio? Como la palabra lo indica, es la discordia entre personas que tenían una estrecha relación afectiva; es la ruptura o la división de cosas que estaban juntas o que debiendo estar juntas, se separan.

Muy pocos reflexionan en los alcances e implicaciones de una división o un divorcio. Normalmente quien cae en ello, sólo piensa en sí mismo y nunca en los demás

¿Qué opina Dios en su Palabra? Usted lo sabe: El Señor condena el divorcio. Antiguo y Nuevo Testamentos legislan al respecto y no aceptan las disoluciones, por una razón sencillísima: porque son contrarias al amor que Dios nos manda. ¿Por qué algunos rompen sus relaciones, se desunen, o se divorcian? porque desconocen el plan de amor que Dios tiene para la vida humana.

Analicemos algunos aspectos relacionados con este pecado, para reafirmar la unidad y evitar los divorcios, ya se trate de grupos humanos en pugna o en rivalidad, empresas, matrimonios, familias, o la misma iglesia

Primero: 1 ¿Por qué hay divorcios entre los pueblos, entre las naciones, entre los países?

1Cor 3:3 : porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? La Biblia señala tres factores: celos, contiendas y disensiones.

Es propio del hombre carnal, disentir en opinión de los demás; el hombre natural que no entiende las cosas espirituales, sólo actúa por interés propio, sin tomar en cuenta al prójimo; por eso hay pleitos o guerras entre naciones.

Todos aspiran a ser superiores; ninguno quiere ser inferior; todos procuran ser opresores; ninguno acepta ser oprimido; todos quieren mandar, pero no obedecer; ninguno accede a someterse a otro, todos quieren ser jefes. Y así se pasa el hombre toda su vida, tratando de escalar a los puestos más altos, usando hombres como escalones y aprovechándose de quien se deja.

Es la historia de todos los tiempos: el diablo quiso ser mayor que Dios; Caín quiso ser mayor que Abel. Y el día de hoy sobran ejemplos de quienes ostentan ser superiores, sin importarles que vivimos en sociedad y en amor. Algo que ya estaba previsto por Dios para quienes no le obedecen:

Is 19:2 : Levantaré egipcios contra egipcios, y cada uno peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo; ciudad contra ciudad, y reino contra reino ¿No es eso lo que muestran los noticieros diariamente? países en pugna, que cambian la paz en la que deben vivir, por verdaderas conflagraciones? ¿Cuánto se gasta en guerras? ¿Cuánta gente muerta en la última guerra en Afganistán? ¿Cuántas vidas está cobrando el divorcio entre israelitas y palestinos? ?Quién triunfa? Nadie gana, todos pierden; sólo se levantan odios y venganzas y por desobedecer a Dios, todos sufren calamidades, desgracias, muerte.

Si un reino está dividido contra si mismo, tal reino no puede permanecer... dice el Señor

Segundo: ¿Por qué hay divorcios empresariales? porque intervienen ahí trabajo y dinero. Surgen rivalidad, envidia, rencores, codicia, ambición, avaricia... conjunto de emociones y reacciones donde cada uno ve, sólo por sus propios intereses. Además, al medirnos contra los socios, siempre nos creeremos superiores y con mayores derechos, pero sin mirar los deberes y las obligaciones mutuas. Hay divorcios entre negociaciones de incrédulos, aunque también entre cristianos.

¿La causa? las ganancias injustas Ez. 22:27: Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas.

Ay del que codicia injusta ganancia... dice Dios al través de Habacuq 2:9. Está escrito: Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis... Sería interminable revisar las citas, que los socios de empresas tendrían que ver. Dice Pablo: soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor

Pero ¡qué paciencia ni que amor! Me ha tocado ser juez en disolución de sociedades, que son una verdadera vergüenza para el cuerpo de Cristo. Por eso siempre aconsejamos: "No se asocie nunca, ni con hermanos", porque ya conocemos que en un divorcio empresarial todos sufren y todos pierden, porque siempre hay engaño entre los asociados y siempre hay injusticias.

Si una empresa está dividida contra si misma, no puede permanecer... dice el Señor.

Tercero: Si una pareja se ama tanto que hasta se casa ¿por qué luego se divorcia? Este es el divorcio más doloroso y que más graves consecuencias acarrea. Es un invento del hombre carnal y egoísta, para poder tener más de una mujer.

Dios diseña la vida dando una mujer a cada hombre, y un hombre a cada mujer, pero el hombre carnal y egoísta pervierte el diseño. Dt 24:1-2 dice: Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. 2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.

Aparentemente la ley promovía el divorcio. Y es que la mujer en Oriente no tiene valor; el hombre siempre ha querido sacarle ventaja y aplastar a la mujer.

Si miramos en muchos pasajes del Antiguo Testamento y en tiempos de Moisés, el hombre trató de usar a la mujer como un objeto, no dándole el valor que tiene como persona. Usted habrá oído cómo en varias religiones orientales se trata actualmente a la mujer musulmana; se cometen sadismos, atrocidades y salvajadas con ellas, pero en la Biblia, aún dentro del Antiguo Testamento eso está prohibido:

Mal 2:14-16: Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. 16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. La lealtad ahí se traduce como : fidelidad.

Con sólo el texto del Deuteronomio, el mundo hoy es un caos. Tuvo que venir Jesús para aclararlo en su evangelio:

Mr 10:2-9 : 2 Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. 3 El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. 5 Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; 6 pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. 7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, 8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. 9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

Cuando dice el v6: pero al principio de la creación varón y hembra los hizo Dios, vuelve a poner las cosas en su lugar. Un varón para una varona; una varona para un varón ¡nada más! Y cita en el v7, lo que está escrito desde Génesis 2:24, respecto de la fidelidad.

¡Ah pero la ley civil, la ley del hombre, nunca aprendió la lección del evangelio! y siguió en la dureza de sus corazones y en su conveniencia masculina. La ley civil desconoce el evangelio y perpetúa el error de Moisés, tolerando el divorcio. Cualquiera puede ir al juez civil y por sentencia y unos pesos obtener un divorcio, y el hombre carnal enloquece por ello, porque así puede cambiar "de modelo" cada año.

¿Qué ocurre realmente en la pareja que se divorcia? que nunca se amaron. Confundieron el amor con las ganas de casarse, o la pasión fue muy intensa. Porque quien busca pareja debe saber que Dios reprueba el divorcio, por lo que hemos de guiar a los hijos a escoger bien, para vivir felices en su vida futura y no equivocar la vida.

Y es que cuando la pareja se casa, Dios no los mira tanto a ellos, sino que está mirando su descendencia. Para Dios es cosa de estima el fruto del vientre, ya que los hijos que procreamos no serán nuestros sino ...de Dios

Ez 18:4? : He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía... Hay un Dueño de las almas y de todas las cosas. El quiere nuestra felicidad y no el divorcio que sólo produce infelicidad; en un divorcio sufren los hijos, sufre el papá, sufre la mamá, las dos familias, todos. Y eso porque ninguno de los dos cónyuges son capaces de renunciar a su egoísmo, en favor de los hijos... de Dios

Los hijos que no pidieron venir a este mundo, son traídos por un supuesto amor, para después con el divorcio de los padres, ser echados a la basura ¡no se vale!

¿Entenderán los hijos de padres divorciados, el amor? ?Cómo? Crecerán bajo maldición y serán infelices, salvo que Jesucristo venga a sus vidas. Sería tan sencillo evitar un divorcio si tan sólo hombre y mujer comprendieran su papel, su responsabilidad, y no se escabulleran del diseño divino... Ah, pero no... en cuanto uno toca el egoísmo del otro, surge la discordia, celos, disensión y en contubernio con abogados terminan a patadas en los tribunales humanos (Otra enfermedad conyugal que otro día estudiaremos es: los celos, ya sean fundados o imaginarios... ?Cuántos matrimonios sufren por causa de celos!).

Una de las muchas causas de divorcio matrimonial, que está unida a esa otra epidemia mundial, llamada la infidelidad; quizás de las primeras y más nefastas causas de divorcio y que hoy, más gente echa al infierno.

¿Cómo evitar un divorcio? No descuidando la bendición diaria que Dios nos da desde el día de la boda; alimentando el amor que nos llevó a casarnos; viviendo la vida cristiana integral y dejando que Jesús reine en nuestro hogar. Porque si una casa se divide contra si misma, tal casa no puede permanecer, dice el Señor.

Cuarto: El divorcio entre padres e hijos, o el divorcio familiar, o el divorcio fraterno. Si fuéramos capaces de soportarnos los unos a los otros en amor, no habría orfanatos, ni consejos tutelares, ni correccionales, ni manicomios, hoy elegantemente llamados centros psiquiátricos.

Con tristeza vemos cuántos hogares rotos irreparablemente, por causa del divorcio de los padres, o porque lejos de educar al hijo, lo hicieron un "Absalón". En la vida conyugal de David hubo errores que produjeron graves conflictos en sus hijos. David no supo educar a Absalón y éste mal hijo quiso matar a su padre, produciéndose un divorcio familiar, que casi le cuesta el reino a David.

También podemos hablar de divorcio entre hermanos. Los pleitos fraternos son tan serios que llevan a envidias tan profundas, que llegan a enlutar hogares

Recordemos el divorcio entre los hijos de Jacob: Gn 37:4-5 : Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente. 5 Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía.

De no haber sido por la intervención de Dios, José no hubiera vivido; lo hubieran matado sus hermanos ¿No es eso un divorcio entre hermanos? ¿Qué lo produjo? celos, rivalidad, envidia, desprecio, odio, intento de homicidio.

Dice Proverbios: El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar (18:19). Y Jesús dice: si una casa se divide contra si misma, no puede permanecer.

En quinto lugar: Y qué decir del divorcio de la iglesia con quien murió por ella en la cruz. Hoy la iglesia de Jesucristo está divorciada en mil pedazos y aún no damos una respuesta satisfactoria al sacrificio del calvario; todavía regateamos amor a quien nos amó primero; aún no obedecemos el plan de santidad prescrito.

Lo mismo que sucedía en Corinto. 1Cor 11:18: Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Esto no es hoy una novedad... la división denominacional es tan grande que sucede lo mismo que sucedía a aquella iglesia en tiempos de Pablo

2Cor 12:20 : Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes. Ese es el divorcio de la iglesia con Jesucristo; Pablo tuvo que ser enérgico con la iglesia de su tiempo, ya que bíblicamente no esta permitido este divorcio

Tito 3:10-11: Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, 11 sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

Dice Dios en Isaías: Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y Yo... (Is 59:2). Sólo que aunque el hombre se ha divorciado de Dios, El nos sigue amando. Por eso podemos decir con el evangelio: Si una iglesia se divide contra si misma, tal iglesia no puede permanecer.

De modo que hay divorcio en pueblos, empresas, matrimonios, familias e iglesia. Pero, todos lo sabemos, en un divorcio nadie cede: los pueblos buscarán estar en guerra; los socios de una empresa no renunciarán a su propio interés; los matrimonios echarán a la basura la bendición de Dios para actuar su propio egoísmo; los hijos reñirán entre si y la iglesia en divorcio no subsiste.

¿De quién es la culpa?

La culpa es del endurecimiento del corazón del hombre, igual que cuando Moisés olvidaba lo que Dios había establecido al principio y permitía el divorcio.

La culpa es la carnalidad en la que se vive, donde los impulsos naturales son más fuertes que los espirituales, porque se han perdido los valores.

La culpa es la conveniencia que cada uno busca, aprovechándose de alguna aparente o supuesta superioridad sobre el prójimo. La culpa es la comodidad que todos buscan, ese no querer molestarse por nada

La culpa es del querer sacar ventaja sobre los demás, en lugar de amarles

Sería tan fácil todo si tan sólo nos atreviéramos a vivir como Dios diseñó la vida ¿Qué enseña Dios en su Palabra? pues lo contrario al divorcio: la unidad

Jn 17:23 : Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Si muchos no guardan la unidad ciudadana, la unidad empresarial, la unidad conyugal, la unidad familiar, la unidad fraterna, la unidad eclesial, menos se guardará la perfecta unidad... como dice el Señor en ese texto.

Ahí advertimos claramente que permanecer unidos es dar testimonio del amor de Dios. Claro que para eso, es imperativo ese: Yo en ellos, dice el Señor

Pablo también lo enseña a la iglesia de Efeso y a nosotros hoy cuando nos dice: ...solícitos en guardar la unidad del Espíritu... un cuerpo, un espíritu

Por toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamentos nos empujan a una vida llena de amor, de acuerdo, de compromiso, de pacto y de unidad.

Ante la perversión actual hay un ruego del Espíritu Santo para los cristianos en 1Cor 1:10 : Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

Esta es la invitación de Dios para cualquier pueblo, empresa, matrimonio, familia, iglesia, etc.: una misma mente y un mismo parecer... No parece lenguaje común, aunque al través de Jesucristo es absolutamente posible.

Hay muchísimas parejas que iban a divorciarse, entraron a la vida cristiana, y desistieron. Por eso hoy es imperativo escuchar a Jesús en el evangelio: Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.

Revisemos:

¿Somos factores de unidad, o de divorcio?

Si usted cumple con sus deberes ciudadanos, no estará cooperando a un divorcio entre los pueblos.

Si usted cumple honorablemente en su lugar de trabajo, o en los grupos humanos en los que se mueve, no producirá divorcios empresariales.

Si usted, sea varón o varona casados, obedecen a Dios, en lo que le toca según el pacto de amor hecho ante Dios, le aseguro que se ahorrará un divorcio.

Si usted es soltero y se sujeta a la autoridad de papá y no se siente superior a sus hermanos, nunca tendrá el dolor de producir un divorcio fraterno o familiar

Si usted vive su fe y honra al Dios que le ama, no será parte del divorcio eclesial

Los que ya lo sufrieron, saben lo que estoy diciendo, pero si usted aún no lo padece, evítese problemas y revise si no está siendo factor de división

¿Tiene en puerta un divorcio, sean empresa, parejas, familias o hermanos?

Escapar de eso tiene un precio: morir al egoísmo, la vanidad, renunciar a ser superiores a los demás...

Recuerde: una casa dividida no permanece...

Humíllese hoy delante de Dios y descubra la forma de eludir un divorcio y lo que es mejor, ahórrele a sus hijos una vida llena de amargura; revise si se está acercando al divorcio y promueva la unidad

 

 

 

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