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¿Esta derrumbándose su matrimonio? No se asuste. Aunque
su pareja le haya dicho "esto se acabó" hay mucho que
usted puede hacer para rescatar su matrimonio. Le vamos
ayudar. Aquí tenemos de inmediato algunos consejos.
1. Respire Profundamente.
Sabemos que éste es
un momento muy difícil en su vida. Pero le vamos ayudar
con un plan para que salve su matrimonio y se sienta
bien de inmediato. Usted necesita la ayuda de un
Consejero, si:
-
Su matrimonio esta
en problemas y usted quiere recuperar a su pareja.
-
Usted esta a punto
de firmar el divorcio, o esta ya tramitando el
divorcio.
-
Usted y su cónyuge
viven en la misma casa, pero emocionalmente
desconectados.
-
Si se encuentran
viviendo separados y tiene poca comunicación con su
pareja.
-
Ha habido
infidelidad u ofensas.
-
Discuten
frecuentemente por lo mismo como sexo, dinero, falta
de comunicación, amigos, suegros, familiares,
religión, malas atenciones, convivencia familiar, etc.
etc.
2. Deje de estarle exigiendo a su pareja que luchen
por salvar su matrimonio.
Es natural el estarle
diciendo a su pareja que ya dejen de pelear y que traten
de solventar todos los problemas, para que no se
destruya su matrimonio. Y parece ser que entre más le
dice, más empeoran las cosas. Por eso lo primero que
debe de hacer es dejar ya de insistirle, suplicarle,
reclamarle, llorar, o apresurarle enviándole flores y
tarjetas. Con ello usted esta empujando a su pareja a
que salga de la casa.
3. Existen mejores caminos, para recuperar a su pareja.
La gente que logra el
éxito en la vida, no trabaja duramente sino
inteligentemente. No es que usted no haya trabajado
arduamente para recuperar su matrimonio. Es que no ha
hecho las cosas correctas para recuperar a su pareja. Su
Consejero exactamente le ayudará a que realice los pasos
correctos para recuperar el amor de pareja. El Consejero
es solamente para Usted, no necesita pedirle a su pareja
que hable también con su Consejero. Cambiando su manera
de actuar, aprehenderá como mejorar la relación, sin
necesidad de El o Ella .
VEAMOS LO QUE LE PUEDE SUCEDER SI NO BUSCA RÁPIDAMENTE
NUESTRA AYUDA.
EL DIVORCIO
I.
Introducción
II.
El Divorcio. Vivencia devastadora.
III.
Las Causas del Divorcio
IV.
Lo que un Divorcio acarrea
V.
La Recuperación
VI.
El Futuro
VII.
Como Evitar el Divorcio.
Es indiscutible que entre hombre y mujer existe una
atracción natural a vivir en pareja. Pero la relación de
pareja no es fácil. La convivencia exige superar un
sinnúmero de dificultades. Ante los problemas cotidianos
y las crisis que aquejan a las parejas, éstas tienen la
opción de luchar para resolver sus problemas y mejorar
su relación, no hacer nada y seguir igual, o separarse
para buscar iniciativas diferentes.
¡El divorcio nunca es una solución fácil! Nadie forma
una pareja para luego tener el "gusto" de separarse o
divorciarse. Sin embargo, las estadísticas sobre
divorcios y separaciones aumentan día a día. Este
problema amerita una cuidadosa reflexión ya que
representa un fracaso en la vida. Un fracaso que afecta
y condiciona la vida de muchas personas.
INTRODUCCIÓN
Las estadísticas sobre divorcios y separaciones aumentan
día a día. Este problema amerita una cuidadosa reflexión
ya que representa un fracaso en la vida. Un fracaso que
afecta y condiciona la vida de muchas personas. Un
fracaso del que cuesta recuperarse para seguir adelante
en la vida.
El divorcio no es la mejor solución a los problemas en
la pareja. Sin embargo, cuando en la relación de pareja
ya no existe posibilidad de reconciliación, es necesario
emprender de la mejor manera posible el camino de la
separación. Un camino que, con el perdón y la fortaleza
que proviene de la confianza en Jesucristo, se transita
con hidalguía; manteniendo la esperanza de lograr una
mejor calidad de vida.
EL DIVORCIO VIVENCIA DEVASTADORA
Hombres y mujeres, al comentar su experiencia frente al
divorcio, coinciden en que es una vivencia devastadora y
una mezcla contradictoria de sentimientos. Inseguridad,
temor al futuro, angustia, falta de confianza en uno
mismo y en otros; resentimiento, dificultad para
concentrarse en lo que se está haciendo, y hasta
vergüenza de lo ocurrido, son algunos de los
sentimientos que aparecen ante un divorcio.
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"Son muchas las parejas que no tienen en claro qué
es y qué involucra el amor."
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El divorcio pone fin a una relación que tiempo atrás era
motivo de felicidad. Esto provoca una crisis; y toda
crisis necesita ser vista como una situación que
requiere solución y recuperación.
Nadie pierde años de su vida sin hacerse algún tipo de
cuestionamiento. Los protagonistas de un divorcio, que
tienen cierto respeto por sí mismos, se interrogan
siempre sobre lo que pasó. Lo más común es que la gente
se pregunte por el divorcio cuando en realidad debería
preguntarse por el matrimonio. Y esto equivale a
preguntarse por el amor.
Lamentablemente son muchas las parejas que no tienen en
claro qué es y qué involucra el amor. El amor se
construye sobre la base de un compromiso, del
conocimiento, de la entrega, y de la fidelidad. Amar es
comprometerse. Esto implica conocer a la otra persona.
No sólo sus opiniones, sino también sus sentimientos,
creencias y reacciones. De ahí la importancia que tiene
el noviazgo en la formación de una pareja. Este
conocimiento permite decidirse responsablemente por la
entrega o no a la otra persona.
Ante un divorcio es importante reflexionar acerca del
matrimonio, pero más importante aún es reflexionar
acerca del amor, la base sobre la que se edifica esta
relación.
LAS CAUSAS DEL DIVORCIO
Cada matrimonio es diferente y cada uno que termina en
divorcio lo hace debido a una combinación de causas muy
particulares y circunstanciales. Las siguientes causas
son sólo ejemplo de algunas influencias que pueden
llevar al divorcio.
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"Cada matrimonio... que termina en divorcio lo hace
debido a una combinación de causas muy
particulares..."
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Infidelidad sexual, adulterio.
A pesar de que tanto las leyes civiles de la mayoría de
los países como también las leyes de Dios permiten el
divorcio en estas circunstancias, nunca debería
descartarse la posibilidad del perdón y la
reconciliación. Esto resulta muy difícil porque la parte
"inocente" por lo general se siente rechazada, herida; y
se le hace muy difícil confiar en que su cónyuge en el
futuro no lo volverá a hacer.
Actitudes inmaduras.
La inmadurez incluye características tales como falta de
voluntad para asumir y mantener responsabilidades,
tendencias de dominio, exigencias de atención y cuidados
permanentes, y una visión egoísta de la vida que insiste
en "ser libre para hacer lo que se quiere, y cuando se
quiera". Tales actitudes estimulan el conflicto y
dificultan las tentativas de resolver los problemas y
evitar el divorcio.
Influencias sociales.
En la actualidad el divorcio tiene mayor aceptación
social. Las barreras legales para el divorcio fueron
derribadas, la iglesia se tornó más permisiva, los
medios de comunicación promueven la infidelidad, y
muchos han optado por no respetar la santidad y
permanencia de la unión matrimonial. Estas actitudes se
combinan y hacen del divorcio la opción más viable
cuando surgen las tensiones conyugales.
Abuso físico y/o psíquico.
El abuso sexual, físico o psicológico de los niños, o de
alguno de los cónyuges, son cuestiones que
lamentablemente se dan en la familia, y que pueden
llevar a responder con más violencia, o con la
separación.
Diferentes tensiones.
Cualquier tensión, cuando es lo suficientemente grave,
puede provocar desavenencias en el matrimonio que
conduzcan hacia el divorcio. Las exigencias de una
profesión que requiere mucho tiempo, el alcoholismo, el
abuso de estupefacientes, la crisis de la media vida, la
falta de dinero, el aburrimiento, las inflexibilidades y
el resentimiento, pueden crecer con el paso de los años,
y llevar al divorcio.
LO
QUE UN DIVORCIO ACARREA
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"Legalizar la situación... puede resultar doloroso,
costoso... Pero, resulta imprescindible para evitar
problemas futuros."
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Jim Smoke identificó tres etapas por las que atraviesan
los divorciados, que se superponen. En primer lugar la
fase del choque en que la persona reconoce que algo está
sucediendo. El matrimonio, que comenzó con optimismo y
felicidad, se ha tornado vacío. Cada persona, ante este
choque, reacciona de manera distinta. Hay quienes evitan
hablar con los demás, mientras que otros hablan de los
detalles con todo el mundo. Algunos se esconden, otros
se ocupan en miles de actividades para olvidar el
problema.
La segunda etapa es la fase del ajuste. Esta incluye
elaborar el duelo. Hablar de los tiempos buenos y
felices, como también de las experiencias negativas, con
marcados sentimientos de autocompasión y culpa.
Finalmente, se van reuniendo los fragmentos para
adaptarse lentamente al hecho de vivir sin pareja.
La tercera etapa es la del crecimiento. En esta etapa se
enfrenta la nueva condición de vida, se toma tiempo para
la reflexión, se conoce a otras personas, se resiste a
la tendencia de culpar a otros o a sí mismo de lo
ocurrido, se lucha contra la autocompasión y se hacen
planes realistas para el futuro. Llegado este momento es
importante estar en paz con uno mismo y con Dios y tener
en claro qué es lo que Dios desea para nosotros.
Los asuntos legales.
Es importante legalizar la situación. Especialmente en
cuanto al nuevo estado civil, la responsabilidad legal
de los hijos, y los bienes materiales. El proceso puede
resultar doloroso, costoso y consumir mucha energía y
tiempo. Pero, resulta imprescindible para evitar
problemas futuros.
En este aspecto es aconsejable tener una asesoría legal
de confianza. Sobre todo, buscar un abogado que tenga
respeto y estima por el matrimonio. Si se consigue esta
asesoría, seguramente se minimizará la hostilidad entre
los cónyuges.
Los bienes materiales.
La formación de la pareja implica la adquisición de
bienes y la mutua responsabilidad de cuidarlos. El
divorcio obliga a repartir los mismos de acuerdo con los
arreglos legales correspondientes. Muchas veces estos
bienes tienen más importancia de la que se quiere
admitir. Muchos abogados y jueces afirman que los
mayores pleitos ocurren cuando se discute la división de
los bienes.
Fuentes de ingreso.
Si bien la mujer divorciada es la que sufre más este
problema, el hombre divorciado también tiene la carga de
cumplir con las pensiones para sus hijos, además de
otras obligaciones. En el caso de que existan deudas, o
créditos por pagar, al separase estas pueden resultar
agobiantes.
Los hijos.
Los hijos son víctimas del divorcio. Aun cuando no lo
saben expresar, habitualmente están dolidos y
confundidos porque se convierten en una especie de
mercancía negociada entre los padres. Muchas veces
sufren en silencio porque piensan que mamá y papá se
separaron por algo que ellos hicieron.
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"Los hijos... sufren en silencio porque piensan
que... se separaron por algo que ellos hicieron."
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No es bueno ocultar el divorcio a los hijos. No es
conveniente borrar el rastro del cónyuge ausente.
Tampoco ayuda no hablar sobre el tema o dar rodeos. Otro
aspecto malicioso es deshonrar abiertamente al cónyuge
ausente. Si a estas actitudes se agrega la acusación al
niño de parecerse al cónyuge ausente, lo único que se
consigue es que lo tenga presente siempre en su mente,
como un fantasma, temido o idealizado.
Es frecuente que entre los padres exista una competencia
para "comprar" el amor de los hijos, con regalos,
dinero, paseos. Esto, en vez de ayudar a los hijos a
superar la confusión que produce el divorcio, la
empeora. También es común que los hijos traten de
conseguir de un padre lo que no consiguen del otro.
Suelen producir enfrentamientos entre los padres para
intentar manipularlos. De hecho, así como los hijos
quieren a sus padres, también existen rivalidades con
ellos que se manifiestan y acentúan con la separación.
Es importante que los padres logren, al menos, una
mínima relación de diálogo y colaboración, centrada en
los hijos. Los hijos sólo pueden crecer armónicamente e
ir aceptando, con el tiempo, la separación de sus padres
si estos mantienen una relación de mínimo equilibrio. Es
fundamental, después de la ruptura, que el padre esté
muy presente en la vida de sus hijos.
Es fundamental no separar a los hijos de las familias de
origen de los padres. Si esto ocurre, a la pérdida que
implica la ausencia de uno de los padres en la casa, se
suma a la falta de contacto con abuelos, tíos y primos,
que sirven de sostén a la debilitada estructura
familiar.
LA
RECUPERACIÓN
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"Generalmente resulta difícil superar el sentido de
culpa por haber destruido un matrimonio..."
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El divorcio produce reacciones más fuertes de lo que
muchas personas están dispuestas a admitir. Pero el
retorno a la normalidad de la vida ocurrirá con mayor
facilidad cuando la persona esté dispuesta a: Reconocer
lo sucedido. Asumir su parte de responsabilidad en los
hechos. Reconocer que toda crisis puede ser una
oportunidad para crecer y superarse.
Existen una serie de sentimientos que surgen con el
divorcio. Es importante una recuperación que permita
expresar los sentimientos, analizar de dónde provienen,
y superarlos de la mejor manera posible.
El enojo.
Muchas personas, después del divorcio, se sienten
enojadas y llenas de tristeza. Una de las maneras de
hacer morir el enojo es aplicar a la situación los
principios de la oración de la serenidad: "Dios,
concédeme la serenidad para aceptar aquellas cosas que
no puedo cambiar; el coraje para cambiar aquellas cosas
que puedo cambiar y la sabiduría para reconocer la
diferencia".
La confianza en Jesucristo da un enfoque positivo a la
vida, los errores y defectos tienen perdón, y la
reconciliación es una práctica que permite una libre y
agradable interacción con el entorno.
La tristeza.
La tristeza que se presenta durante mucho tiempo y no
disminuye su intensidad es una señal de que algo no está
bien en el proceso de superación del divorcio. Algunas
personas se sienten tristes como parte de la culpa que
sienten por la finalización de su matrimonio. Pero la
tristeza prolongada puede ser un mecanismo de defensa
para protegerse en las relaciones con otras personas.
La culpa.
Generalmente resulta difícil superar el sentido de culpa
por haber destruido un matrimonio, contribuido a la
desintegración del hogar, o haber puesto en peligro la
felicidad de los hijos.
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"La soledad es un estado de ánimo que puede estar
influenciado por una ira interna... si no se
resuelve el problema se perjudican los intentos de
nuevas amistades."
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Si bien el divorcio es algo común y aceptado
socialmente, no deja de ser el resultado de algo que se
rompe, quiebra. La persona divorciada, consciente o
inconscientemente, sabe que ha hecho algo equivocado,
que ha cometido un error en lo que respecta a su
matrimonio.
Dios puede restaurar la integridad que se quiebra con el
divorcio. Él lo hace por medio del perdón. Una y otra
vez, Dios trata con las fallas de los seres humanos y
los perdona. Esta es también la solución que ofrece al
hombre y la mujer divorciados. Perdonarlos, quitarles la
culpa por la mala relación que fue su matrimonio. Lo que
queda es empezar a vivir otra vez, libres de culpa,
cuidadosa y confiadamente.
La soledad.
Los expertos afirman que la soledad es un estado de
ánimo que puede estar influenciado por una ira interna.
Las razones de este fuerte disgusto pueden ser diversas;
pero si no se resuelve el problema se perjudican los
intentos de nuevas amistades. Se recomienda el desahogo,
ya sea con alguien que ayude a la persona a expresarse.
También la persona puede desahogarse ante Dios,
exponiendo los más profundos sentimientos. Dios nunca
nos rechaza, aún si lo que tenemos que decir está lleno
de ira y confusión. Este ejercicio de confesión y
desahogo es parte del importante proceso de sanar
heridas del pasado.
¿EL FUTURO...?
En cierto sentido el divorcio le permite a la persona
volver a ser una persona soltera. Sin embargo, aún
cuando es dueña de su vida, tiene nexos familiares y
responsabilidades que no puede eludir.
Si la persona no ha sabido o no ha querido resolver
antiguos problemas, empezará cualquier situación nueva
con una "carga". Es importante tomar tiempo y ordenar
los sueños, ideas y metas.
Los cambios.
Los arreglos de dónde vivir, el presupuesto, conseguir
un trabajo, hacer una agenda personal con las personas
que pueden brindar los servicios esenciales, y decidir
como hablar acerca de lo que sucedió, son algunas de las
necesidades más urgentes. La persona divorciada tiene un
límite de energía, recursos y tiempo para lidiar con
todos los cambios que produce una separación. Para
adaptarse saludablemente es preciso establecer
prioridades, ya que el dinero y el tiempo deben ser
medidos para todas las cosas.
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"Las personas divorciadas que comienzan una nueva
relación no lo hacen desde la nada..."
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La vida diaria y los sentimientos.
Es importante estar al tanto de cómo se reacciona ante
las tareas cotidianas del hogar, en relación con otras
personas (en especial con los hijos) y en cuanto a las
propias necesidades de perdón, aceptación y afecto.
Cuando se pierde fácilmente el control, se desespera
rápidamente o se deprime mucho, es hora de hacer algo al
respecto y buscar ayuda. Una buena idea es analizar la
forma de comer, dormir, cuidar el cuerpo, hacer
ejercicio, relajarse y la forma de resolver los
problemas. A veces es fácil descuidar estas cosas que
parecen insignificantes, pero son la columna vertebral
del diario vivir.
Sí la persona divorciada necesita mudarse a la casa de
sus padres. Esta puede ser la oportunidad de renovar una
amistad más profunda con ellos. Si vive sola es
aconsejable fortalecer los lazos con amigos, sin abusar
de ellos. Afianzar los lazos con los hijos; dedicarles
tiempo y mucho afecto.
Un nuevo matrimonio.
Las personas divorciadas que comienzan una nueva
relación no lo hacen desde la nada. Las experiencias
vividas, buenas y malas, influyen en la nueva relación.
Generalmente después de un fracaso sentimental o una
separación existen dos tipos de reacciones comunes.
Tapar todo con otra relación, meterse enseguida en otra
historia. O encerrarse bajo siete llaves y negarse a
arriesgar otra vez, por miedo a equivocarse nuevamente.
Tapar una separación con otra relación evidencia
inestabilidad emocional. La persona que llega no es
elegida por lo que es y lo que vale. Las relaciones con
esta base tienen escasas oportunidades de perdurar. Si
luego de un divorcio no hay un tiempo para la aceptación
y el aprendizaje de los errores cometidos, resulta casi
imposible formar una pareja estable que llegue al
matrimonio.
Es aconsejable que la persona divorciada se tome un
tiempo razonable antes de iniciar otro vínculo de
convivencia. Un tiempo para aprender a vivir en soledad,
para independizarse, para demostrarse a uno mismo que es
autónomo, para no ser devorado ni devorar a la nueva
pareja.
Existen personas que están paralizadas por el
resentimiento, la desconfianza y el miedo de volver a
fracasar. Generalmente quienes se quedan en esta postura
desconfiada no advierten, o reconocen, que tuvieron
parte en el fracaso de la relación anterior. Culpan de
todo al otro, no ven sus propios errores, y se pierden
la posibilidad de formar una nueva pareja. Siguen
esperando todo de los otros, sin tomar una postura
activa.
Algunos puntos a tener en cuenta para formar una pareja
nueva y estable son: Capitalizar la ventaja que
significa una segunda vez, ya se tiene más claro lo que
se quiere y lo que no se quiere. Tener claro en qué se
falló y qué provocó la crisis matrimonial anterior. No
pretender formar una familia de la noche a la mañana. No
pedirle al otro que cubra huecos anteriores u ocupe
papeles que no le corresponden.
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"El divorcio nos muestra lo falibles que somos los
seres humanos y cuanto necesitamos reflexionar y
buscar la sabia orientación de Dios."
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Si hay hijos de por medio.
La mejor manera de enfrentar a los hijos con lo que se
va a producir es el diálogo. Cuando ya se tomó la
decisión de formar una nueva familia, es preciso
comunicarle esto a los hijos; y hacerlo con la firmeza
de un adulto que ha meditado profundamente y ha llegado
a una decisión importante, no de quien pide permiso. Los
hijos tienen que tener bien en claro que la autoridad la
tienen sus padres.
Luego de esta información, el segundo paso es la
invitación de la nueva pareja y las presentaciones de
rigor. Esta formalidad es muy efectiva para iniciar bien
una relación de estas características, ya que los hijos
no se sienten pasados por alto en el desarrollo. La
tercera parte del proceso es la salida todos juntos, sin
esperar, por supuesto, que todos se lleven bien con
todos y no haya caras de pena.
No hay que precipitar las cosas. Hay hijos que presentan
verdaderas batallas al nuevo cónyuge, y otros que lo
aceptan amigablemente. Los hijos deben sentir que en
esta nueva pareja van a ser respetados, que sus
necesidades y sentimientos van a ser tomados en cuenta.
La relación con Dios.
Todos tenemos la necesidad de entender la razón de
nuestra existencia y contar con una orientación superior
a nosotros mismos.
Dice la Biblia: "El amor consiste en esto: no en que
nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y
envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio,
nuestros pecados quedaran perdonados."
El amor de Dios genera perdón y armonía en la pareja y
en la relación entre padres e hijos. Su amor permite y
favorece una buena comunicación. La confianza en el amor
perdonador de Dios quita todo temor, y abre las puertas
al crecimiento.
CÓMO EVITAR EL DIVORCIO
A continuación presentamos sugerencias para fortalecer
los matrimonios y así evitar el divorcio.
- Fortalecer el amor. La mejor manera de construir
matrimonios fuertes y evitar el divorcio, es basar las
uniones matrimoniales sobre los principios bíblicos del
amor, la dedicación y la comunicación.
- Realizar un auto análisis. Siempre es importante mirar
primero las faltas propias antes de señalar las ajenas.
Es saludable pedir la asistencia a un consejero que nos
ayude en la percepción total de nuestra persona.
- La reconciliación. Antes de decidir separarse, todo
cónyuge tiene la responsabilidad de hacer todo lo
posible para evitar el divorcio y construir un
matrimonio satisfactorio. Si tanto el marido como la
esposa están dispuestos a esforzarse para resolver los
conflictos y mejorar su relación, es muy posible evitar
el divorcio.
- La orientación de Dios. La confianza en Dios permite
tener otra perspectiva de la vida. Una perspectiva
basada en el amor, el perdón, la renovación interior y
la esperanza. A medida que los cónyuges crecen
espiritualmente podrán relacionarse mejor, superar
juntos los problemas y entonces evitar el divorcio.
EL DIVORCIO
en
matrimonios, familias,
pueblos, empresas
e iglesia
Objetivo del estudio: Evitar todo inicio
de división y promover la unidad
Cita base del estudio: Si un reino
está dividido contra sí mismo, tal reino no puede
permanecer. 25 Y si una casa está dividida contra sí
misma, tal casa no puede permanecer.(Marcos
3:24-25)
En su defensa contra las opiniones de los
escribas, Jesús enseña un principio bíblico fundamental
en estos dos versículos, que tiene mucho que ver con una
actitud muy socorrida y que arruina todo a su paso: el
divorcio. Este es nuestro tema del día de hoy.
El divorcio es una epidemia
moderna, debida a varios pecados humanos como el
egoísmo, los celos, y la envidia. Sólo que divorcio
no solamente califica a lo conyugal, porque hay otras
clases, por ejemplo, entre los grupos humanos, sean
pueblos, asociaciones, o empresas, en el matrimonio, en
la familia y aún en la Iglesia de Jesucristo
¿Qué elementos desasocian las relaciones
humanas? egoísmo, celos, envidia. Imperfecciones propias
de gente que nunca alcanza a medir las consecuencias de
una división y que a sabiendas de que es un pecado
grave, las comete.
¿Qué es el divorcio? Como la palabra lo
indica, es la discordia entre personas que tenían una
estrecha relación afectiva; es la ruptura o la división
de cosas que estaban juntas o que debiendo estar juntas,
se separan.
Muy pocos reflexionan en los alcances e
implicaciones de una división o un divorcio. Normalmente
quien cae en ello, sólo piensa en sí mismo y nunca en
los demás
¿Qué opina Dios en su Palabra? Usted lo
sabe: El Señor condena el divorcio. Antiguo y Nuevo
Testamentos legislan al respecto y no aceptan las
disoluciones, por una razón sencillísima: porque son
contrarias al amor que Dios nos manda. ¿Por qué algunos
rompen sus relaciones, se desunen, o se divorcian?
porque desconocen el plan de amor que Dios tiene para la
vida humana.
Analicemos algunos aspectos relacionados
con este pecado, para reafirmar la
unidad y evitar los divorcios, ya se trate de
grupos humanos en pugna o en rivalidad, empresas,
matrimonios, familias, o la misma iglesia
Primero: 1
¿Por qué hay divorcios entre los pueblos, entre las
naciones, entre los países?
1Cor 3:3 : porque aún sois carnales; pues
habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones,
¿no sois carnales, y andáis como hombres?
La Biblia señala tres factores: celos, contiendas y
disensiones.
Es propio del hombre carnal, disentir en
opinión de los demás; el hombre natural que no entiende
las cosas espirituales, sólo actúa por interés propio,
sin tomar en cuenta al prójimo; por eso hay pleitos o
guerras entre naciones.
Todos aspiran a ser superiores; ninguno
quiere ser inferior; todos procuran ser opresores;
ninguno acepta ser oprimido; todos quieren mandar, pero
no obedecer; ninguno accede a someterse a otro, todos
quieren ser jefes. Y así se pasa el hombre toda su vida,
tratando de escalar a los puestos más altos, usando
hombres como escalones y aprovechándose de quien se
deja.
Es la historia de todos los tiempos: el
diablo quiso ser mayor que Dios; Caín quiso ser mayor
que Abel. Y el día de hoy sobran ejemplos de quienes
ostentan ser superiores, sin importarles que vivimos en
sociedad y en amor. Algo que ya estaba previsto por Dios
para quienes no le obedecen:
Is 19:2 : Levantaré egipcios contra
egipcios, y cada uno peleará contra su hermano, cada uno
contra su prójimo; ciudad contra ciudad, y reino contra
reino ¿No es eso lo que muestran los noticieros
diariamente? países en pugna, que cambian la paz en la
que deben vivir, por verdaderas conflagraciones? ¿Cuánto
se gasta en guerras? ¿Cuánta gente muerta en la última
guerra en Afganistán? ¿Cuántas vidas está cobrando el
divorcio entre israelitas y palestinos? ?Quién triunfa?
Nadie gana, todos pierden; sólo se levantan odios y
venganzas y por desobedecer a Dios, todos sufren
calamidades, desgracias, muerte.
Si un reino está dividido contra si
mismo, tal reino no puede permanecer...
dice el Señor
Segundo:
¿Por qué hay divorcios empresariales? porque intervienen
ahí trabajo y dinero. Surgen rivalidad, envidia,
rencores, codicia, ambición, avaricia... conjunto de
emociones y reacciones donde cada uno ve, sólo por sus
propios intereses. Además, al medirnos contra los
socios, siempre nos creeremos superiores y con mayores
derechos, pero sin mirar los deberes y las obligaciones
mutuas. Hay divorcios entre negociaciones de incrédulos,
aunque también entre cristianos.
¿La causa? las ganancias injustas
Ez. 22:27: Sus príncipes en medio de
ella son como lobos que arrebatan presa, derramando
sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias
injustas.
Ay del que codicia injusta ganancia...
dice Dios al través de Habacuq 2:9. Está
escrito: Balanzas justas, pesas justas y medidas
justas tendréis... Sería interminable revisar las
citas, que los socios de empresas tendrían que ver. Dice
Pablo: soportándoos con
paciencia los unos a los otros en amor
Pero ¡qué paciencia ni que amor! Me ha
tocado ser juez en disolución de sociedades, que son una
verdadera vergüenza para el cuerpo de Cristo. Por eso
siempre aconsejamos: "No se asocie nunca, ni con
hermanos", porque ya conocemos que en un divorcio
empresarial todos sufren y todos pierden, porque siempre
hay engaño entre los asociados y siempre hay
injusticias.
Si una empresa está dividida contra si
misma, no puede permanecer...
dice el Señor.
Tercero:
Si una pareja se ama tanto que hasta se casa ¿por qué
luego se divorcia? Este es el divorcio más doloroso y
que más graves consecuencias acarrea. Es un invento del
hombre carnal y egoísta, para poder tener más de una
mujer.
Dios diseña la vida dando una mujer a
cada hombre, y un hombre a cada mujer, pero el hombre
carnal y egoísta pervierte el diseño. Dt 24:1-2
dice: Cuando alguno tomare
mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber
hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá
carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la
despedirá de su casa. 2 Y salida de su casa, podrá ir y
casarse con otro hombre.
Aparentemente la ley promovía el
divorcio. Y es que la mujer en Oriente no tiene valor;
el hombre siempre ha querido sacarle ventaja y aplastar
a la mujer.
Si miramos en muchos pasajes del Antiguo
Testamento y en tiempos de Moisés, el hombre trató de
usar a la mujer como un objeto, no dándole el valor que
tiene como persona. Usted habrá oído cómo en varias
religiones orientales se trata actualmente a la mujer
musulmana; se cometen sadismos, atrocidades y salvajadas
con ellas, pero en la Biblia, aún dentro del Antiguo
Testamento eso está prohibido:
Mal 2:14-16: Mas diréis: ¿Por qué? Porque
Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu
juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella
tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él
uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué
uno? Porque buscaba una descendencia para Dios.
Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis
desleales para con la mujer de vuestra juventud. 16
Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el
repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo
Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro
espíritu, y no seáis desleales.
La lealtad ahí se traduce como :
fidelidad.
Con sólo el texto del Deuteronomio, el
mundo hoy es un caos. Tuvo que venir Jesús para
aclararlo en su evangelio:
Mr 10:2-9 : 2 Y se acercaron los fariseos
y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido
repudiar a su mujer. 3 El, respondiendo, les dijo: ¿Qué
os mandó Moisés? 4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar
carta de divorcio, y repudiarla. 5 Y respondiendo Jesús,
les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió
este mandamiento; 6 pero al principio de la creación,
varón y hembra los hizo Dios. 7 Por esto dejará el
hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, 8
y los dos serán una sola carne; así que no son ya más
dos, sino uno. 9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo
separe el hombre.
Cuando dice el v6: pero al principio
de la creación varón y hembra los hizo Dios, vuelve
a poner las cosas en su lugar. Un varón para una varona;
una varona para un varón ¡nada más! Y cita en el
v7, lo que está escrito desde Génesis 2:24, respecto de
la fidelidad.
¡Ah pero la ley civil, la ley del hombre,
nunca aprendió la lección del evangelio! y siguió en la
dureza de sus corazones y en su conveniencia masculina.
La ley civil desconoce el evangelio y perpetúa el error
de Moisés, tolerando el divorcio. Cualquiera puede ir al
juez civil y por sentencia y unos pesos obtener un
divorcio, y el hombre carnal enloquece por ello, porque
así puede cambiar "de modelo" cada año.
¿Qué ocurre realmente en la pareja que se
divorcia? que nunca se amaron. Confundieron el amor con
las ganas de casarse, o la pasión fue muy intensa.
Porque quien busca pareja debe saber que Dios reprueba
el divorcio, por lo que hemos de guiar a los hijos a
escoger bien, para vivir felices en su vida futura y no
equivocar la vida.
Y es que cuando la pareja se casa, Dios
no los mira tanto a ellos, sino que está mirando su
descendencia. Para Dios es cosa de estima el fruto
del vientre, ya que los hijos que procreamos no
serán nuestros sino ...de Dios
Ez 18:4? : He aquí que todas las almas
son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo
es mía...
Hay un Dueño de las almas y de todas las
cosas. El quiere nuestra felicidad y no el divorcio que
sólo produce infelicidad; en un divorcio sufren los
hijos, sufre el papá, sufre la mamá, las dos familias,
todos. Y eso porque ninguno de los dos cónyuges son
capaces de renunciar a su egoísmo, en favor de los
hijos... de Dios
Los hijos que no pidieron venir a este
mundo, son traídos por un supuesto amor, para después
con el divorcio de los padres, ser echados a la basura
¡no se vale!
¿Entenderán los hijos de padres
divorciados, el amor? ?Cómo? Crecerán bajo maldición y
serán infelices, salvo que Jesucristo venga a sus vidas.
Sería tan sencillo evitar un divorcio si tan sólo hombre
y mujer comprendieran su papel, su responsabilidad, y no
se escabulleran del diseño divino... Ah, pero no... en
cuanto uno toca el egoísmo del otro, surge la discordia,
celos, disensión y en contubernio con abogados terminan
a patadas en los tribunales humanos (Otra enfermedad
conyugal que otro día estudiaremos es: los celos, ya
sean fundados o imaginarios... ?Cuántos matrimonios
sufren por causa de celos!).
Una de las muchas causas de divorcio
matrimonial, que está unida a esa otra epidemia mundial,
llamada la infidelidad; quizás de las primeras y más
nefastas causas de divorcio y que hoy, más gente echa al
infierno.
¿Cómo evitar un divorcio?
No descuidando la bendición diaria que Dios nos da desde
el día de la boda; alimentando el amor que nos llevó a
casarnos; viviendo la vida cristiana integral y dejando
que Jesús reine en nuestro hogar. Porque si una casa
se divide contra si misma, tal casa no puede permanecer,
dice el Señor.
Cuarto:
El divorcio entre padres e hijos, o el divorcio
familiar, o el divorcio fraterno. Si fuéramos capaces de
soportarnos los unos a los otros en amor,
no habría orfanatos, ni consejos tutelares, ni
correccionales, ni manicomios, hoy elegantemente
llamados centros psiquiátricos.
Con tristeza vemos cuántos hogares rotos
irreparablemente, por causa del divorcio de los padres,
o porque lejos de educar al hijo, lo hicieron un "Absalón".
En la vida conyugal de David hubo errores que produjeron
graves conflictos en sus hijos. David no supo educar a
Absalón y éste mal hijo quiso matar a su padre,
produciéndose un divorcio familiar, que casi le cuesta
el reino a David.
También podemos hablar de divorcio entre
hermanos. Los pleitos fraternos son tan serios que
llevan a envidias tan profundas, que llegan a enlutar
hogares
Recordemos el divorcio entre los hijos de
Jacob: Gn 37:4-5 : Y viendo sus
hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus
hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle
pacíficamente. 5 Y soñó José un sueño, y lo contó a sus
hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía.
De no haber sido por la intervención de
Dios, José no hubiera vivido; lo hubieran matado sus
hermanos ¿No es eso un divorcio entre hermanos? ¿Qué lo
produjo? celos, rivalidad, envidia, desprecio, odio,
intento de homicidio.
Dice Proverbios: El hermano ofendido
es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de
los hermanos son como cerrojos de alcázar (18:19). Y
Jesús dice: si una casa se
divide contra si misma, no puede permanecer.
En quinto lugar:
Y qué decir del divorcio de la iglesia con quien murió
por ella en la cruz. Hoy la iglesia de Jesucristo está
divorciada en mil pedazos y aún no damos una respuesta
satisfactoria al sacrificio del calvario; todavía
regateamos amor a quien nos amó primero; aún no
obedecemos el plan de santidad prescrito.
Lo mismo que sucedía en Corinto. 1Cor
11:18: Pues en primer lugar, cuando os reunís como
iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en
parte lo creo. Esto no es hoy una novedad... la
división denominacional es tan grande que sucede lo
mismo que sucedía a aquella iglesia en tiempos de Pablo
2Cor 12:20 : Pues me temo que cuando
llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado
de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros
contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias,
murmuraciones, soberbias, desórdenes.
Ese es el divorcio de la iglesia con
Jesucristo; Pablo tuvo que ser enérgico con la iglesia
de su tiempo, ya que bíblicamente no esta permitido este
divorcio
Tito 3:10-11: Al hombre que cause
divisiones, después de una y otra amonestación
deséchalo, 11 sabiendo que el tal se ha pervertido, y
peca y está condenado por su propio juicio.
Dice Dios en Isaías: Vuestras
iniquidades han hecho división entre vosotros y Yo...
(Is 59:2). Sólo que aunque el hombre se ha
divorciado de Dios, El nos sigue amando. Por eso podemos
decir con el evangelio: Si una iglesia se divide
contra si misma, tal iglesia no puede permanecer.
De modo que hay divorcio en pueblos,
empresas, matrimonios, familias e iglesia. Pero, todos
lo sabemos, en un divorcio nadie cede: los pueblos
buscarán estar en guerra; los socios de una empresa no
renunciarán a su propio interés; los matrimonios echarán
a la basura la bendición de Dios para actuar su propio
egoísmo; los hijos reñirán entre si y la iglesia en
divorcio no subsiste.
¿De quién es la culpa?
La culpa es del endurecimiento del
corazón del hombre, igual que cuando Moisés olvidaba lo
que Dios había establecido al principio y permitía el
divorcio.
La culpa es la carnalidad en la que se
vive, donde los impulsos naturales son más fuertes que
los espirituales, porque se han perdido los valores.
La culpa es la conveniencia que cada uno
busca, aprovechándose de alguna aparente o supuesta
superioridad sobre el prójimo. La culpa es la comodidad
que todos buscan, ese no querer molestarse por nada
La culpa es del querer sacar ventaja
sobre los demás, en lugar de amarles
Sería tan fácil todo si tan sólo nos
atreviéramos a vivir como Dios diseñó la vida ¿Qué
enseña Dios en su Palabra? pues lo contrario al
divorcio: la unidad
Jn 17:23 : Yo en ellos, y tú en mí, para
que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca
que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como
también a mí me has amado.
Si muchos no guardan la unidad ciudadana,
la unidad empresarial, la unidad conyugal, la unidad
familiar, la unidad fraterna, la unidad eclesial, menos
se guardará la perfecta unidad... como dice el
Señor en ese texto.
Ahí advertimos claramente que permanecer
unidos es dar testimonio del amor de Dios. Claro que
para eso, es imperativo ese: Yo en ellos, dice el
Señor
Pablo también lo enseña a la iglesia de
Efeso y a nosotros hoy cuando nos dice: ...solícitos
en guardar la unidad del Espíritu... un cuerpo, un
espíritu
Por toda la Biblia, Antiguo y Nuevo
Testamentos nos empujan a una vida llena de amor, de
acuerdo, de compromiso, de pacto y de unidad.
Ante la perversión actual hay un ruego
del Espíritu Santo para los cristianos en
1Cor 1:10 : Os ruego, pues, hermanos, por
el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos
una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones,
sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente
y en un mismo parecer.
Esta es la invitación de Dios para
cualquier pueblo, empresa, matrimonio, familia, iglesia,
etc.: una misma mente y un mismo parecer... No
parece lenguaje común, aunque al través de Jesucristo es
absolutamente posible.
Hay muchísimas parejas que iban a
divorciarse, entraron a la vida cristiana, y
desistieron. Por eso hoy es imperativo escuchar a Jesús
en el evangelio: Si un reino
está dividido contra sí mismo, tal reino no puede
permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma,
tal casa no puede permanecer.
Revisemos:
¿Somos factores de unidad, o de divorcio?
Si usted cumple con sus deberes
ciudadanos, no estará cooperando a un divorcio entre los
pueblos.
Si usted cumple honorablemente en su
lugar de trabajo, o en los grupos humanos en los que se
mueve, no producirá divorcios empresariales.
Si usted, sea varón o varona casados,
obedecen a Dios, en lo que le toca según el pacto de
amor hecho ante Dios, le aseguro que se ahorrará un
divorcio.
Si usted es soltero y se sujeta a la
autoridad de papá y no se siente superior a sus
hermanos, nunca tendrá el dolor de producir un divorcio
fraterno o familiar
Si usted vive su fe y honra al Dios que
le ama, no será parte del divorcio eclesial
Los que ya lo sufrieron, saben lo que
estoy diciendo, pero si usted aún no lo padece, evítese
problemas y revise si no está siendo factor de división
¿Tiene en puerta un divorcio, sean
empresa, parejas, familias o hermanos?
Escapar de eso tiene un precio: morir al
egoísmo, la vanidad, renunciar a ser superiores a los
demás...
Recuerde: una
casa dividida no permanece...
Humíllese hoy delante de Dios y descubra
la forma de eludir un divorcio y lo que es mejor,
ahórrele a sus hijos una vida llena de amargura; revise
si se está acercando al divorcio y promueva la unidad
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